"... solo son palabras... palabras que son, de mi vida, un momento... de mi existencia, un lamento..."

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Mónica García-Ferreras

27 de noviembre de 2012

Noviembre


Brillan las pupilas de los seres pequeños…
Avistan ballenas azules y vadean los charcos de las lluvias de marzo.
Amuletos de aire doblado en puntas…
Señales del fin del letargo de los volcanes.
Allí donde ellos nacen, mueren los erizos rojos.
Late el otoño en mi cintura escapular provocando el asalto a las grutas clausuradas.
Las sábanas bendicen mi columna pero todavía tengo miedo.

Noviembre me acaricia…
Se apodera de los techos...
De los vuelos más altos y de mis labios.
Ya he vendado las heridas  que se hicieron fuertes en el trastero.
Se han curado el mar y el sueño.
Ahora decide si te quiero.
La tierra azul se rompe mientras desde la ventana saltan los abrazos.
Mis pestañas se desnudan….
Se desprenden de los hábitos de los rincones de alcoba…
Ahora ya surcan… y miran…

2 de noviembre de 2012

"Declarando intenciones"


Es el aire que encerré entre los omóplatos el que hoy se revuelve…
Se abre paso despertando a mi columna aletargada.
Y arranca el luto que callaba en memoria de los nidos abandonados.
El territorio vuelve a ser casi virgen…
Curvas respiradas y respiraciones curvadas…
Blandiendo alientos en la conquista de sus banderas enarboladas.
Alientos sin pasado pero desdibujados por el vaho de aquel baño.
Ya no quiero más lecturas de armarios, escondites de ángeles ni discursos mensuales.
Sólo buscar con mis ojos lo que sus dedos busquen…
Desorientados en la mínima extensión que resta tras el asedio de un abrazo.
Y amarrados de pies y manos ante el cerco inmediato del sentir…
mi cuerpo se extenderá hasta la luna…

22 de octubre de 2012

Salvación


Quizás amar en los montículos del aire con el sol de cara y los nenúfares quietos.
Abrigar mañanas con el sabor de la lluvia clavado en el cielo de mi boca.
Hacer míos los hombros desnudos que hacen respirar a las cortinas blancas.

Susurrar en lo más alto de los tejados...
Quizás me salve…

13 de octubre de 2012

Causa y efecto


De mis brazadas en charcos y mi propia estatua bajo las duchas nocturnas.

De mis pasillos deambulados sin sueño y la almohada impar.

De los huecos para ovillos abiertos en la alfombra, de mi respiración al revés…

De las llagas en los suspiros, de la media voz que cuenta los nudos en las sábanas…

De mis fronteras sin defensa…

De mis nudillos abiertos y los tobillos encadenados.

De la ropa tendida bajo la lluvia…

De las copas sin sed que me visten de largo…

De mi esternón inquieto y mi espalda triste…

De mi colección de libros empaquetados y las pastillas de jabón sin estrenar.

De las minúsculas libélulas que surcan las luces de la tarde moribunda.

De mis abandonos en las palabras de un sofá vacío.

De mis pulmones desnudos...

De mis deseos en un puño y los equilibrios a mil pies de altitud.

Eres culpable y responsable.

Causa y razón.
Principio y motor.
Origen y motivación. 

25 de septiembre de 2012

Sala de espera


En esta sala de espera los amantes no tienen nombre…

Dejan a deber los abrazos y arrastran los pies por el pasillo…

A esta sala de espera se llega por una escalera de caracol de más de treinta peldaños.

Algunos sin tiempo, otros eternos… hundidos o quietos pero siempre oscuros y en descenso.

Ayer estrellaron contra el suelo más de cien bombillas desnudas.

Así, nunca podré descifrar el mapa que la hiedra teje entre los vacíos y los males.

Cada muro está marcado por la ausencia y en las bandejas naufragan las telas blancas.

Con el barro en sus recetas, entran y salen los “sanos y a salvo”.

Ya han cambiado por sonrisas imposibles sus tragos amargos.

Yo te entrego el aliento si me regalas un paseo sin destino.

Si me curas la espalda, de todos los nidos tú serás el dueño.

Lo sé, el cielo ya está hecho añicos pero si tú me calmas, volveré a beber el viento de costado. 

9 de septiembre de 2012

De vuelta


Cristales rotos sobre el asfalto.

Un crujir atronador que hipnotiza a los desesperados.

Un dolor que alivia el peso de la verdad desnuda.

Un dolor que devora los talones e invita a mudar de piel y alma.

Mientras duelan ellos no me dolerá tanto su espalda y mi

mendiga.

Abofeteo  mis anhelos en un intentó por recuperar el equilibrio 

sobre el suelo.

Demasiados vuelos en círculo sobre sus ojos.

La noche se llenó de oídos sordos y el tranvía pintado de color

niebla ya no tiene parada en esta estación.

Estrangulo los gritos acumulados en mi vientre mudo y en mi

garganta amordazada.

Ya no sirven. Ya mueren.

He de despedirme de las palabras que caían sobre los peldaños

que llevaban al cielo.

He de regresar a los trasteros y a los cuartos de los contadores de

luz.

No obtuve la máxima calificación. No soy apta.

Ahora solo puedo caminar entre la muchedumbre de recortables y

disfrazarme de hormiga.

28 de julio de 2012

Igual



Mis codos se clavan contra la pared, quiero hundirme en ella, ser

parte de ella, hacerme añicos.

Llenar mi estómago de polvo y de pintura plástica… la de color

beige, la más común, la más vulgar…

Que me muerdan los perros los tobillos si vuelvo a caminar

descalza sobre los adoquines mojados.

Que anuden las cortinas a mi cuello si me asomo.

No me dolerá tanto como su voz cuando no se queda.

Aun es tarde.

Que me envuelvan en papeles de almacén, que no respire…

Vomitando el cariño y las luciérnagas ancianas de cuando

creía…

De desiertos están llenos los hogares. Hundirse es un logro.

Olvídame sin agua y entiérrame sin sed mientras huyen las

gaviotas.

Pero tú no, mejor otro… si no hasta dulce me parecerá la muerte.

22 de julio de 2012

Miento


Andan mis susurros deshilachados por las esquinas de la ciudad dormida.

Las manos mordidas y el aire hambriento.

Sueños de alfeizar quieto y perfil sereno.

Torso de amaneceres sabios, con la certeza de amar lo más bello y tierno.

Palabra inmensa y hacer pequeño, eres delirio en un solo gesto…

Es deslenguado el amor invisible que yo profeso cuando te tengo, es religión y desvelo…

Abres en canal mis adentros y desde dentro.

Hombros y omóplatos mortales al descubierto, vergüenza de mis costillas; carceleras del secreto.

Miento y me miento, aun tendidas las alfombras en el salón de los espejos.

Eres tú, el mayor velero; al que anhelo y encierro en puertos vanos salpicados por la saliva inútil y a destiempo.

Torpe y ciega, simple y mundana, indigna de tu luz y de tu agua.

En mi piel queda marcado el instante de un verso que en azul revelo.

Solo azul…

Solo miento…  

1 de julio de 2012

2:00 / 5:00



02:00
Se escapa el de las nubes hacia el final de la noche y yo opto por bañar mi resuello en vodka a merced del trueno.

Quiero el aire y el cuerpo que es hierba de costado, el flequillo revuelto… y  la caricia inmediata cuando el vientre añora los nudillos de un ser extraterrestre.

Cuánto enredo en azules si me dejo… si mi anhelo se encarama una y mil veces a su cielo.

Hoy será por mí, por lo mucho que le encierro en mis adentros, por lo mucho que le despierto, aun de madrugada y muy quieto.

Porque ya no saldrá el sol en el rincón de los juegos…

El salta y yo repto… en un intento vano de convertirme en garras de sangre fría sobre pared de cal abundante.

Sepultada hasta el aliento, comiendo pasos y bebiendo restos; migajas de mar abierto.

05:00
Alimento mis pasos de madrugada haciendo ruido con mis tacones…

Pretendo destrozar cada baldosa simulando lo que no soy…

Juego a la feroz sonrisa recostada sobre la barra del olvido urgente…

Me lanzo a los antros de las baratijas a buen precio, atestados de caballos gigantes…

Me rondan los necios ambulantes, manirrotos de palabras…

Pero yo no sé volar entre los neones, tendría que haber aprendido cuando era más joven…

Ahora ya es tarde…

Qué arrogante, pensé que era princesa de hielo y mutante…

Lástima de noche que la verdad me devuelve…


13 de junio de 2012

Culpable

Cuando te duermas iré a cuidarte...
dejaré atrás el camino de los girasoles cansados 
y vaciaré mis bolsillos.

Caen en picado los colchones desde las azoteas
y yo vuelvo a beber sobre las farolas…
bendito coctel de pasos desnudos y rodillas plegadas.

Cuando cierres los ojos me sentaré a tu lado…
arañaré con mis pestañas tu nuca y tus nudillos, 
tus mejillas y tu silencio.

Me declararé culpable.
Cazadora furtiva de respiraciones y cuartos de luna.

Cuando te duermas me acurrucaré en tu baldosa…
contaré lentamente hasta cien y 
besaré el lunar que corona tu azul.

Los milagros se esfumarán dándose a la mala vida por las cloacas y yo despertaré.

De mí, solo quedarás tú…
Después de ti ya no habrá nadie, ni siquiera yo.

10 de mayo de 2012

Niño Azul II


Hoy cuelgo mis talones desgastados, me vendas los tobillos y aquí me quedo…

Cosiendo “azules” a mis rincones vanos, llenando el  suelo de amor descalzo.

Café y tirantes.

Santo y seña a los pies de tu guarida. En cuclillas a la espera de la gloriosa huida.

Frágil y sabio, dulce enredo en tu caminar lento hasta el fondo de la calle; hasta el fondo de las calles de todas las ciudades.

Nadie escucha una confesión casi respirada. Es menos que un aliento contra la hierba mojada.

Quiero tus líneas y el mar que nació por ti, inundando la alfombra.

Quiero el principio y el fin de tu espalda y tus manos, las que hechizan mientras callas.

Caen las torres si tú sonríes, ceden los muros y yo me rindo.

Aquí me quedo...

23 de abril de 2012

Niño azul

Rompes mis palabras con un beso; beso convertido en verso.

El verso azul sin letra que respira en tus ojos.

Callo yo y calla la ciudad, eres dueño y señor de los silencios llenos.

Laten los segundos en mi aliento deseando el inmediato secuestro.


Quiero cuidarte, anudarte en mi aire con sábanas blancas y confundirte.

El cielo se abre bajo mis pies; cielo en el techo, cielo en tus ojos...


Demasiado azul para ser cierto.

Demasiada belleza en tu ser para una mortal oscura.

Tú alado y yo de hierro.

Desarmada desde el centro, de puntillas y despacio… mientras tú paseas por mis juegos, por las mentiras que disfrazan el fuego.

Eres línea de horizonte y secreto, eres manos que gritan y escucha sobre el suelo.

Eres lienzo.

Frágil con voz de buenas noches, pequeño que no sabe que es grande.

Niño azul… no rompas la pared, vaga conmigo por el tiempo.  

26 de marzo de 2012

Cumpleaños

Escalo a la luna de abril, dejo atrás marzo… he vuelto a envejecer.

El ayer violeta intenta seducirme trepando por mi espalda disfrazado de canción. No estaba invitado pero cómo negarle una sonrisa si es el único que acudió.

Enredada de su mano en un vals eterno que no cesa, giro y danzo… arrastrando entre cristales la cola de mi vestido blanco. Si, otro vestido blanco para tomar el té y ser el centro de mi fiesta desierta.


Zapatos de charol y mejillas sonrosadas. Celebro lo que ya es un cumpleaños desgastado.

Casas de muñecas invadidas por los relojes de pared. Invernaderos húmedos,  acuarios y jaulas de mirlos que ya enmudecieron.

El musgo  invade las esquinas y las hierbas alimentan a las libélulas que huyeron de la laguna. Ya no brillan sus alas junto a los labios de los poetas;  pequeñas compañeras del exilio, bebed de mi vientre pues ya derramé dos o tres copas de vino.

Bonita fiesta en el gran salón de las cajas de plata, una por cada carta. Reclaman los caminos su presencia, aquellos que una vez se anudaron a mi garganta. También el polvo y la escarcha.

Vuelan las salamandras apurando el champán de las copas que reflejan las estrellas en el fondo dorado de sus cuerpos. Bebamos.

Mi amor, sigue tocando el violonchelo… a veces, ya entrada la noche, aun puedo oírlo desde mi habitación.

La actriz sube al escenario. Ya está preparado el baño.
Quizás hoy llegue hasta el final.

9 de marzo de 2012

Marzo

Vamos niño a volar sobre los hormigueros; a mezclar la inocencia de nuestros talones con el asfalto.

Vamos niño a retar al  viento, serpenteando por las curvas de dos mares abiertos.

Con tu cara camuflada  y mi espalda deshabitada.

Saltemos en las cocinas y en los salones, clavando nuestros codos contra los cristales.

Bailemos en medio del desfile con nuestras coronas de alfileres.

De lagartos están llenos los parques; guardemos los postres y las flores y huyamos hacia los muelles.

Seamos músicos errantes, seamos un solo vientre.

Brindemos por tus mechones, por tus manos, por un día de marzo…

Bebamos por los cambios de planes, las carreteras secundarias y los retrovisores.

Vamos  niño a dormir en los escondites más elevados para luego dejarnos caer rodando por las grutas de los desahuciados.
 
Vamos niño a respirar en la cuna de la humedad salvaje, a jugarnos la piel en una apuesta con la mala suerte.

Crucemos a nado todos los charcos para estar a salvo de los ojos de los malos.

Primero interior

Guardo recortes a tijeretazos.
Recortes de varios minutos de mi vida; repetidos, bebidos, encadenados, fumados… a la luz de una bombilla inerte de rincón arrogante.
Desprecio de tantos, catálogo de mis errores y reflejo de mi osadía intermitente.
Escritorio ilegal donde doy forma a los deseos y a los cuentos; a los relatos no aptos, los que hablan de los borrachos de ternura desahuciados o de los locos que duermen bajo los balcones con el corazón roto…
Mala consejera mi estupidez, junto a la que paso horas clavando mentiras en la pared. De tanto leerlas me las llegué a creer.
Necia del teatro de las atrocidades, pequeña enferma encerrada en una baldosa con su nombre.
Sin moqueta, sin ventilador, sin tostadas, sin ambientador…
En la calle, los niños se alejan… doblan la esquina y ya no recuerdan. 

15 de febrero de 2012

12 de febrero de 2012

Insomne


Me pides que apague la luz, susurras que ya es tarde, que ya es hora de descansar…
Llevo meses despierta y aun puedo esperar...

Quiero volver a tentar al horizonte y pegar mis manos al cristal.

No te esfuerces, tú no me puedes curar.
Tengo mil prendas marcadas y el resto son de usar y tirar…

Fui yo quien trenzó los alambres, soy yo la que guardo el puñal.

Me miras y me odio en tu mirar.
No me deberías mirar; sigo haciendo equilibrios a grandes alturas y tentada a dejar de respirar.

Eres dulce y osado pero tus caricias son dedos meñiques perdidos entre caminos ya cortados.

No me regales tus letras de cuartilla a medio hacer; hace tiempo que olvidé leer de tanto creer.

Me pides que abra las maletas, que te muestre mi equipaje. No llevo equipaje; solo un mar antiguo que guardé para perderme, un lápiz y unos pocos acordes huérfanos que quedaron en el aire.

Te rindes. 

Al fin y al cabo, como una vez me dijeron, sólo soy una triste artista insomne.

16 de enero de 2012

Francotirador

Los daños colaterales han sido muchos; bajo la alfombra ya no hay más espacio para esconder el dolor pero sigo observando las cocinas de azulejos color crema a través del cristal. Espectadora de segunda de los que gozan de un “Hogar, dulce hogar”.
Los colchones y los cuadernos de notas todavía arden en las hogueras y las farolas del mes de marzo siguen hechas añicos. Polvo y pólvora inundan las esquinas y en el aire vuelan las páginas de los catecismos a la caza de una boca a la que amordazar.
Tengo prohibida la salida más aún así, me arriesgo a poner un pie fuera de lo legal.
Camino con los brazos en alto, voy desarmada pero el  francotirador que se aposta a las puertas de mi osadía no duda en disparar. Acierta de lleno en el blanco; sabe hacia donde apuntar. Me conoce.
En otro tiempo bebimos licores sobre los tejados y mostramos nuestros pies descalzos a las primeras luces del anochecer.
Me hastié de luciérnagas y de jazmines hasta enfermar pero cuando tendí mi mano, él ya no quería volar. Estaba destinado a desfilar con honores y a proteger las cocinas de azulejos color crema.
He caído y miro sus pies, hoy encerrados en botas de acero.  
-Solo quería dar un paseo-susurro-pero no se preocupe, ya no puedo caminar más.

 

23 de diciembre de 2011

"24 de diciembre"

Abofeteada a diario por la realidad, desgastada y consumida por el negro abisal que deja tras de sí la esperanza en su huída despavorida cuando “ya no se puede hacer más”.
Dicen que no hay mal que 100 años dure; el mío durará 101 años.
El fango es ya mi segunda piel; es mi cama una ciénaga compartida con las pesadillas, un mal sueño que dura demasiado.
Me falta el aire, el agua y la voz para gritar pidiendo ayuda a los oídos sordos; es la melancolía la que desayuna cada mañana encaramada a mi espalda.
Engorda y crece hundiendo mi cabeza entre mis rodillas al compás de un pasacalle de otro tiempo. Una melodía triste que suena en honor a mi estupidez mientras las sombras aplauden mi caída en el vacío.
Lo merecías, parecen decir entre susurros... pagarás cara tu osadía; este es el castigo por atreverte a escribir "felicidad" en una ventana que daba a un patio interior.
Hago de mis abrazos un ovillo; mis abrazos que han decidido hibernar en un patético intento por evitar los golpes del frío. Un frío traducido en un silencio apenas roto por los números que caen impasibles del calendario.


Fiesta en el sótano y en la azotea; música, pasos y risas inundan el edificio mientras yo solo escucho las consignas que mi dictadora grita enredada en mi vientre.
Se recortan las luces de mil colores en la noche. Cuánta ironía en el decorado de una habitación que esconde tanta amargura bajo el sofá; allí donde el polvo y los restos de un ánimo anciano se confunden.
La herida es mortal de necesidad y alimenta a los reptiles invisibles que se enrollan en mi cuello. No hay aliento, no hay cielo.
Malditos tiempos de añoranza, maldita la existencia perdida y perdedora.

11 de diciembre de 2011

"Ensoñación"

Vuela mi niño entre tus rodillas, escala por tus muslos y se encarama a tu espalda.
Pasea con sus dedos por tu pelo y adorna tu cuello con balbuceos y risas.   
Se deja caer hasta el nido de tus brazos y se acurruca en ellos; pequeño tesoro meciéndose en el hueco de nuestros vientres.
Acariciando la espuma planean mis dos aves plateadas, cabalgan sobre el viento con mi mirada embebida a sus pies.
 Huellas en la arena; las grandes siguen a las pequeñas, las pequeñas siguen a las grandes…
Baldosas doradas de pies y manos, mil besos en cada paso; una estrella en cada salto.
Cae mi niño desde su estampa, mi niño de papel y arcilla, mi niño que no es niño solo un dibujo a media voz… Como tú que ya no eres tú sino el que fue, el que siempre será pero nunca estará.
Mis alas, las que tú me regalaste en primavera, ahora son de cartón; acumulo bolsas de plástico en tu lado, el que aun llora en lo más oscuro de mi rincón.  
Ya no tengo argumentos, solo espero a que pase el dolor.


13 de noviembre de 2011

"Abbey road"

Llueve sobre Abbey road…

Suculento pasto para mi nostalgia, traidora y voraz.

Demasiado tentador…

Se deshace el asfalto en melodías susurradas de frente, de perfil, de costado, de espaldas…

Soy un ovillo en tu pecho, soy enredo sin aliento.

Camina ajena tu sombra de camiseta amarilla; cruza al otro lado siguiendo a las estrellas mientras yo vendo mis palabras a cambio de una silla en la acera…

Se llena el cielo de pequeñas servilletas de papel.

Huyen los “pies en la tierra” coronados de paraguas transparentes, chocan contra mí... pero yo estoy quieta, muy quieta… (si hay silencio aun puedo escuchar cómo tus dedos rompen el vacío).

Tiembla mi imaginación.
Escribo sobre los ladrillos ennegrecidos, los araño…
Abro puertas y ventanas, las decoro con invitaciones y suspiros.
Aun planea tu reflejo sobre los charcos… pestañas, labios y unas manos en los bolsillos.
Llueve sobre Abbey road…

Donde todo quedó...

18 de octubre de 2011

"Despertando"


La última noche ha durado meses; como una noche de invierno en Noruega.
He reptado por la pared, he gateado dando pasos con mis manos.
He husmeado en grietas y vacíos.
He ensuciado las paredes con la tinta negra que lloraban las palabras, avergonzadas de su propia desnudez.
No quería paredes blancas.
La ternura es un síndrome que tiene difícil cura. Un parásito que se hizo fuerte en mi colchón pero que hoy destierro de mi habitación.
Se estrella el recuerdo contra el suelo tras su terrible caída desde el pedestal.
Finas dagas de luz hieren levemente la penumbra; iluminan baldosas sin huellas, esquinas sin ropa dulcemente confundida y en el aire, restos de respiraciones suspendidas que ya no pertenecen a nadie.
Cuatro cucharadas más de café solo.
Estoy despertando, mudando, curando y olvidando ese amanecer ensayado y postergado al mes número trece del calendario.
Mis pies ya no están fríos y mi mirada llega lejos.
Ya he salvado el abismo que separaba mi cama del asfalto.

24 de septiembre de 2011

"Partir"

Hay prisa por partir, el fuego ya está ardiendo, quemando y deformando las caras de los príncipes de los cuentos...
Siempre supe que eran cobardes, que no salvaban y que ni siquiera luchaban. Siempre supe de su simpleza, de su pequeñísimo corazón envuelto en terciopelo granate, de su miedo. Pobres hombres disfrazados de caballeros que al llegar la noche abrazan la moqueta y se esconden tras la cortina de una habitación con olor a fregasuelos de pino.
Las llamas transforman su boca, hasta ayer cargada de una retórica letal, en una mala imitación del grito de Munch.
Arden los cuentos y los deseos mientras cierro las maletas.
Los niños que vuelven a las escuelas lanzan piedras sobre los charcos. Anoche llovió.
Día claro para un humo negro que se eleva por encima de los trenes. Cuento nubes, cuento hormigas, cuento escaleras…
Ya no estoy, soy libre.



13 de septiembre de 2011

"Un atardecer"

Horas perdida en su pelo, varada en su ombligo, nadando en miradas…
Ruego por recuperar ese ayer glorioso contemplando el devenir del sol y el vuelo de un silencio a gritos reflejado en sus ojos. Pequeños seres borrachos de ternura en caída libre sin red…
Es revivir el momento en el que rodé por su pecho lo que ansío. Volver a beber de las ánforas de su vientre y trepar por su costado hasta su boca pidiendo alimento. Sentir de nuevo mis latidos escapando entre las rejas de un atardecer.. 
Renacer  por un instante en ese hermoso milímetro que separaba su respiración de mi aliento, pasear por él, salvar esa ínfima distancia y detener el tiempo; naufragar eternamente.

 (Ya no me encuentra si me pierdo porque ya no me busca)

3 de septiembre de 2011

"Un retrato y 110 mariposas"

La niña me observa desde la pared, desde su retrato en blanco y negro… un retrato casi antiguo, nacido a la luz de un quinqué en una noche parisina de principios de los ochenta.
La niña, mimada por un rayo de luna, me mira con sus ojos grandes y profundos, respira noche y sueños, sueña mar y vuelo, vuelan en su vientre ciento diez mariposas. Las mismas mariposas que ahora agonizan a mis pies.  
Trato de ocultarlas bajo el sofá, pero en sus últimos aleteos, resbalan por mis manos… denunciando ante la niña el crimen cometido. Soy culpable de su muerte.
-¡Juro que intenté cuidarlas! -grito-
Al principio fue sencillo… pero años después ya no pude hallar más que el aire encerrado de las tuberías, el cielo de hormigón que guarda el agua sucia de las alcantarillas y las flores de papel que yacen en los contenedores de las escuelas.
Confusas y enfermas sus/mis ciento diez mariposas… comenzaron a perder su rumbo, su instinto de volar cada vez más alto; se golpeaban contra el cristal, contra el escaparate que prometía la luz y la brisa de los acantilados. Tontas, torpes… engañadas por un espejismo.
Les di un hálito de vida cuando junto a mi vientre se acurrucó un vientre azul, un vientre cálido donde poder respirar…
Nido, algodón, girasoles, boca, lengua, alimento, nubes, piel y alas… alas curadas.
Pero un día él se fue, tenía que cuidar su jardín… era su deber.
Hoy las mariposas de la niña mueren una a una bajo mis pies; pero ella no se enfada.
Está triste pero me mira y sonríe, me mira y comprende...
Me perdona...



19 de agosto de 2011

"Coordenadas 0.0"

Mujer de ojos tristes...
sigues caminando sobre las brasas con tus calcetines apolillados y los brazos en cruz.
Torpe equilibrista con los bolsillos llenos de mariposas muertas y llaves de acero que no abren puertas, ni ventanas...
¿Dónde perdiste tu capa?...

Mujer de manos blancas...
sigues sentada en la escalera de caracol, bebiendo el aire enlatado de un verano infestado de grillos mecánicos..
sigues aguardando, estúpida, en la sala de espera mientras alimentas a los peces luna que agonizan en tu pequeño cubo de playa.

Tu cuerpo mengua cada día, hastiado de sí mismo, dejando al descubierto una fotografía imperfecta de huesos astillados. Te rompiste al caer desde tan alto; desde aquel pedestal de vientre azul y manos de arcilla.

Vuelve a casa, empieza a hacer frío y no tienes abrigo... solo un bote de cristal lleno de piedras de acuario y una brújula esquizofrénica que ya no distingue el punto de partida del destino final.

14 de agosto de 2011

"Realidad"

La copa de los sueños se ha estrellado contra el suelo… derramando por la alfombra del salón lo poco que quedaba de mi anestesia líquida contra el dolor.
La belleza de nuestros atardeceres a puerta cerrada pero con ventanas abiertas en el pecho se ha hecho añicos sobre tus huellas pintadas con tiza blanca.

El brillo de tus ojos oscuros desintegrado, atrapado en miles de pequeños cristales afilados, se clava en mi lengua, lamedora de las dulces gotas que huyen por el sumidero de “lo que no pudo ser”.

He de recoger los restos de mis sueños… se clavan en mi espalda (mi espalda huérfana y tatuada) cuando intento dormir junto a ellos. He de limpiar la alfombra y olvidar mis anhelos de ser tu “Amelie” observándote en silencio, tu “Hanna” escuchando la lectura de tus escritos.


Abrazo la realidad, lacerada de por vida por tu ausencia…
tu ausencia cuando en manos del malvado gritaba tu nombre, suplicando que tiraras abajo la puerta de la caravana de circo y me cogieras en tus brazos… pues no podía caminar.
Me salvé sola, huyendo a cuatro patas por el descampado y escuchando a gritos mis pensamientos clamando por la pena máxima. Mis errores no tienen perdón pero ahora quiero ser mala, él me enseñó.

Nuevas copas donde beber las drogas líquidas más duras se alinean en la repisa mientras por el desagüe se escapan los versos que anidaron en mi desnudez…
Todos, menos uno… el más callado… ese que duerme en secreto en mi alma y se pasea cada día sobre las huellas de tus manos en mi piel.


4 de agosto de 2011

"Mi vestido"

Lejos…
Donde las acuarelas y las calles estrechas…
Donde los pies descalzos y los músicos errantes…
Donde el tiempo se quedó a contemplar las olas y pintar atardeceres…
Lejos del “tú y yo”, lejos del “nosotros” pero cerca de mí…
Cerca…
Donde me cuido y vendo mis heridas… después de bailar con las sombras, aquellas a las que vendí mi sonrisa a cambio de licores y fuegos artificiales.
Donde lavo mi vestido manchado por el gris de los vertederos y el negro de las noches sin luna… mi vestido hecho jirones cuando caminaba ciega por los muelles de la ciudad a la que llaman linda…
Mi vestido… aquel blanco de primavera que me regalaste y que hoy abandono en la arena. Ya no lo necesito, nunca volveremos a sentarnos sobre la hierba a tomar una taza de té.
Lejos…
Donde las pequeñas tiendas en las que hallo el antídoto contra el veneno que me inoculó el malo de la película mientras yo susurraba tu nombre…
Donde recupero las fotos robadas de mis niñas jugando en la playa…
Donde el sol no quema sobre la esperanza muerta y duermo arropada, una última vez, por mi vestido…